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Situaciones en las que no debemos pedir un crédito.

Habitualmente, insistimos mucho en la importancia de manejar correctamente nuestras finanzas personales para evitar sobresaltos o imprevistos de última hora. En ese sentido, es tan importante saber ahorrar como saber gastar, y no debemos tener miedo a pedir un crédito o un préstamo en un momento dado, ya sea si necesitamos abordar un gasto de manera urgente o si queremos darnos un capricho y en ese momento no contamos con la liquidez necesaria.

Así, son muchas en las que solicitar un crédito rápido puede ser una gran opción. Por ejemplo, si salen entradas para un concierto de nuestro grupo favorito y, aunque sabemos que enseguida se van a agotar, en ese momento no tenemos el dinero necesario. Otra opción puede ser cuando aparece la oferta ideal para un viaje que queremos hacer, pero no contamos con la liquidez que hace falta. 

Sin embargo, hay otras situaciones en las que no es recomendable pedir un crédito. Por ello, queremos repasar con nosotros todos aquellos momentos en los que solicitar un préstamo puede no ser la mejor opción.

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¡Necesito dinero rápido!: Cuando es una decisión precipitada

Antes de solicitar un crédito, es recomendable que seamos conscientes de nuestra situación financiera y evaluemos si vamos a poder afrontar la deuda con comodidad. Muchas veces, nos lanzamos a por algo sin estar seguros de si es una buena idea. De esta manera, puede ser que necesitemos dinero con tanta urgencia que no nos paremos a pensar si vamos a poder devolverlo, y eso nunca es recomendable.

Por eso, optar por compañías que practican el préstamo responsable nos asegura que solo nos concederán el crédito si nuestra situación financiera nos va a permitir afrontar la devolución del mismo con comodidad, evitando así que nos precipitemos en la decisión.

¡Ojo! No precipitarse no quiere decir que no podamos solicitar un crédito rápido cuando nos haga falta dinero con cierta urgencia. Basta con haber evaluado nuestra situación financiera con anterioridad y detenernos un par de minutos a reflexionar sobre si es la mejor alternativa. Y, como decíamos antes, al acudir a una empresa que practique el préstamo responsable, tendremos mucha más seguridad sobre este punto. 

Cuando no cumplo algunos de los requisitos para pedir un préstamo.

A la hora de pedir dinero, nos encontramos con que las entidades bancarias imponen unos requisitos muy exigentes, y muchas veces nos va a ser imposible que nos ofrezcan financiación. Sin embargo, hoy en día, con la llegada del lending online, las condiciones son mucho más accesibles, con lo que solo tendremos que identificarnos, acreditar ingresos mensuales regulares y demostrar que podemos devolver el dinero.

Por supuesto, es posible que, en un momento dado, no cumplamos con algunas de esas condiciones. En ese caso, no es recomendable acudir a compañías que ofrecen dinero aún sin esos requisitos, ya que lo primero que debemos tener claro es que esos requisitos están puestos para protegernos: si no tenemos ingresos mensuales o no podemos devolver el dinero, pedir un préstamo solo nos acarrearía problemas.

Un caso similar es el que ocurre con los listados de morosos, como ASNEF. Algunas empresas ofrecen créditos a gente que se encuentre en listados de morosos, pero solicitar un crédito cuando estamos en uno de esos listados no es una buena idea, ya que solo empeorará nuestra situación.

Por eso, si no tenemos ingresos mensuales y no vamos a poder devolver el dinero, nunca debemos solicitar un crédito. Empresas como Creditea tienen unos requisitos bastante accesibles y, si los cumplimos, podremos obtener financiación y, al mismo tiempo, estar seguros de que vamos a poder devolver el dinero, gracias a su filosofía de préstamo responsable.

Cuando no sé si puedo afrontar la devolución que implica la solicitud de un préstamo.

Como decíamos antes, si no vamos a poder devolver un préstamo, entonces es mejor no solicitarlo, ya que eso provocará únicamente que nuestra deuda aumente sin parar. Es cierto que hay empresas, como Creditea, que marcan un límite máximo para que aumente la deuda, pero aún así no es buena idea pedir un préstamo que no vamos a poder devolver.

Así, si antes de solicitarlo, estudiamos nuestra situación financiera y nos surgen dudas, es mejor no pedir el crédito o acudir a empresas que nos ofrezcan préstamos que se adapten a nuestras condiciones. 

Un caso distinto es el que ocurre cuando, tras haber pedido un préstamo, afrontamos un mes especialmente difícil, en el que nos va a costar devolver la parte del crédito que corresponde. Para estas situaciones existen empresas que permiten retrasar el pago de una de las cuotas mensuales, dándote así mayor flexibilidad y control sobre tu línea de crédito.

Cuando quiero solicitar un préstamo y tengo ya muchas deudas. 

En ocasiones tenemos varias deudas acumuladas y, aun así, nos planteamos pedir otro crédito. En la gran mayoría de situaciones, esto no es una buena idea, ya que eso solo empeorará la situación, añadiendo una deuda más que tendremos que ir devolviendo.

Este punto, sin embargo, tiene una excepción. En ocasiones, puede darse la situación de que podamos pedir un crédito y, con ese dinero, cancelar el resto de deudas para, de esa manera, quedarnos solo con una deuda (la del crédito que acabamos de pedir). Si se dan esas circunstancias, solicitar un préstamo para cancelar esas otras deudas puede ser una buena alternativa, aunque siempre dependerá de la flexibilidad del otro préstamo y de la cantidad que vayamos a ir devolviendo. Para ello, lo mejor es analizar nuestra situación y nuestra solvencia para evaluar si nos va a ser más cómodo refinanciar así nuestros otros préstamos o si, por el contrario, es mejor no pedir un nuevo crédito.

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